La modelo colombiana Pilar Dufay fue elegida hoy como reina de la 49 edición del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, que se realiza en este balneario del litoral central chileno.
La colombiana, quien tiene medidas anatómicas de 92-60-92, se convirtió en la nueva monarca del principal certamen musical latinoamericano al obtener de parte de los periodistas acreditados al Festival un total de 63 votos.
Dufay, quien nació hace 23 años en la ciudad colombiana de Medellín, se quedó con el cetro viñamarino al recibir el 23 por ciento del total de votos del concurso organizado por la prensa que cubre el certamen
musical.
La modelo cafetera fue postulada al reinado viñamarino por el portal electrónico www.planetamodelos.com, que realizó una fuerte campaña en medios de comunicación y playas de este
balneario para posicionar a su candidata en el concurso.
Debajo de la modelo colombiana se ubicó la bailarina brasileña Paloma Fiuza, conocida en el mundo artístico como “Pops”, que saltó a la fama en Chile por sus sensuales contorneos al ritmo de bailes
brasileños en un programa juvenil de la televisión local.
La bailarina brasileña, que fue postulada por el programa de farándula “Sálvese Quien Pueda” del privado canal Chilevisión, recibió 45 votos. Más abajo se ubicó la modelo chilena María Eugenia Larraín, con 43 votos, seguida de la juvenil Dominique Gallegos, una ex concursante de un “reality” de la televisión local
que se quedó con 38 unidades.
En el concurso por el reinado del Festival también participaron la animadora juvenil chilena Monserrat Torrent (25 votos), la modelo argentina Rocío Guirao (25), la cantante canadiense Nelly Furtado (22) y la notera nacional Erika Moreno (nueve).
Dufay obtuvo como premio un anillo valuado en ocho millones de pesos (unos 17 mil dólares), el cual aseguró que donará a una institución de beneficencia de Colombia. La nueva soberana será coronada este sábado en un acto especial, al cual asistirá la alcaldesa de Viña del Mar, Virginia Reginato, y el domingo cumplirá con el tradicional rito de lanzarse a la piscina del Hotel O”Higgins, otrora centro neurálgico
del Festival.






















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